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El Collado del Torno es una subida situada en el oriente asturiano, en los concejos de Cangas de Onís y Llanes. No es un puerto al uso, sino que al igual que La Marta, es una sucesión de collados. Ésto hace que su pendiente media quede disminuida por los tramos de descenso, aunque en sus más de catorce kilómetros de ascensión esconde alguna zona dura.
Situado en la AS-340 que une Corao con Nueva de Llanes, El Torno es, más allá de sus números, un puerto que destaca por la extraordinaria belleza de sus paisajes: caliza, bosques, praderas y vertiginosos precipicios. Un deleite para los sentidos al que se une la soledad que reina en la subida, apenas alterada por el ganado de los prados.
Como colofón final, en la cima se puede disfrutar de unas de las mejores vistas de toda Asturias, con el mar a un lado y los Picos de Europa al otro.


En Corao comienza la subida al Torno, con pendientes muy cómodas hasta llegar a Llabra, primera de las tres localidades que cruzaremos durante la ascensión.


Praderas y unas vistas espectaculares de los Picos de Europa serán nuestros acompañantes durante estos primeros kilómetros.





En el pueblo de Llabra tendremos un primer descanso.


A la salida del pueblo tendremos una zona un poco más dura, con pendientes que rondan el 7-8%. Tras un pequeño descenso nos meteremos de lleno en el bosque, con pendientes cómodas.


Tras otro pequeño descansillo afrontaremos un kilómetro cercano al 8% de media y con rampas que alcanzan el 10%, para llegar al primer collado, el de Zardón.




Afrontamos ahora un descenso de 1,5kms para llegar al río Zardón. Este tramo es precioso, con un paisaje de alta montaña pese a estar a poco más de 200m de altura.




Al pasar el río nos metemos de nuevo en el bosque, con pendientes que rondan el 6-7%.



Al salir del bosque ya se ve la Collada de Igena y el pueblo homónimo.



Llegando a la cima del Collado de Igena la pendiente aumenta ligeramente hasta llegar al 8-9%, y las vistas son espectaculares al haber ganado bastante altura.



Cima del Collado de Igena. Ésta sin cartel indicativo.


Un nuevo descenso, esta vez de 1,4kms, antes de afrontar la parte final de la subida.


Desde la bajada se puede ver toda la parte final del puerto, la vertiente que sube desde Puentenuevo y el pueblo de Riensena.



Este último tramo del puerto, de algo más de dos kilómetros de longitud, mantiene unas pendientes muy constantes que rondan el 7% casi todo el tiempo.




Esta parte de la subida es muy abierta y escénica, con grandes vistas del valle y los Picos de Europa.






El premio en la cima es doble. hacia un lado se puede ver el mar...


...y hacia el otro unas vistas espectaculares de los Picos de Europa.




La Vuelta a España llegaba a Sotres en su decimoquinta etapa, por lo que me acerque a verla hasta el Collado del Torno, preciosa ascensión del oriente asturiano, con el previo para calentar de La Robellada, que también pasarían los corredores de la Vuelta.
En total fueron 62kms y 1150m de desnivel.



Salgo de Posada a las 12:30 rumbo a La Robellada. Primero tengo que remontar unos kilómetros de valle, con pendientes muy suaves, algo incómodos debido al tráfico que hay. Muchos coches de la organización de la Vuelta, Guardia Civil y aficionados. Sin embargo solo me cruzo con cuatro ciclistas en todo el trayecto.


Tras 12 kms de valle comienza el puerto, sin mayor dificultad. Pendientes cómodas que rondan el 5-6%, y que alcanzan puntualmente el 8% en la zona encañonada del río de Las Cabras.


En el último kilómetro la subida se abre y corono cómodamente entre bonitos paisajes.



Desde La Robellada hasta el comienzo del Torno tengo algo menos de 15 kms muy cómodos, que pican casi siempre hacia abajo.
Una vez que cojo el desvío hacia Nueva, comienza la subida al Torno, con pendientes muy suaves al principio.


Voy ganando altura y los paisajes son preciosos: praderas, carretera serpenteante y los Picos de Europa como telón de fondo.





Corono el primer collado y tras un pequeño descenso me introduzco de lleno en el bosque. Las pendientes rondan el 6% y me permiten disfrutar de la belleza de cada pequeño rincón de la subida.




El último kilómetro antes de coronar la Collada Zardón es algo más duro, con alguna rampa puntual que supera el doble dígito.


Tras coronar este segundo collado, afronto otra bajada, por un valle bellísimo, en el que merece la pena pararse un momento para disfrutar del paisaje.





Finalizo el descenso y vuelta a subir. El puerto sigue como antes, pendientes cómodas rondando el 6% mientras atraviesa el bosque.




Al poco comienza a pasarme la caravana publicitaria. Una azafata de aceitunas Fragata tira una bolsa vacía por la ventanilla del coche, hay que ser marrana. La bolsa se fue por la cuneta y allí quedará a saber cuantos años. Muy mal.



Tras pasar la caravana salgo del bosque y ya veo el tercer collado. He ganado altura y las vistas son espectaculares.





Nuevo tramo de bajada, y es que este puerto, por esta vertiente, recuerda a La Marta en pequeño.


Giro a la izquierda y ya se ve toda la zona final de la ascensión. Las vistas vuelven a ser bellísimas.





Comienzo de nuevo a subir, como siempre con pendientes asequibles del 6-7%.



La carretera va ganando altura por la ladera y las vistas siguen siendo espectaculares. Esta es una subida que nunca defrauda.






Me acerco a la cima y empieza a haber bastante gente, más de la que esperaba encontrar.



La pena es que se ha nublado el día y se han tapado los Picos de Europa. Si está despejado, las vistas desde aquí son de las mejores que se pueden tener.


Cruzo en cabeza la pancarta del Premio de la Montaña, jaja.



Y me asomo a la otra vertiente para poder ver el mar. Este puerto lo tiene todo.


Desciendo un poco y me posiciono para ver la vuelta. Son las tres de la tarde, así que como llegarán sobre las cuatro, aprovecho para comer.




Llegan los profesionales, primero el grupo de escapado, con Pierre Rolland y Haimar Zubeldia entre otros.


Y posteriormente el pelotón, con los Movistar a la cabeza y Nikki Terpstra ligeramente descolgado.


Un par de corredores descolgados...



...y Nibali cerrando la carrera, jaja.


Tras acabar de pasar todos los coches de la carrera, cojo la bici para continuar la ruta hacia el coche y veo que he pinchado la rueda delantera. Toca cambiarla y dejarme la mitad de las pocas fuerzas que me quedaban hinchando la rueda, jaja.
Bajo por la vertiente de Riensena, que todavía no la conocía. Me gusto mucho, habrá que ir a subirla.


Y sin mayor novedad llego a Posada. Aprovecho para ver lo que quedaba de etapa en un bar, y "disfruto del espectáculo" de la Vuelta.

Prefiero quedarme con el recuerdo del Torno, junto con Mohandi, el puerto más guapo de los de media montaña de toda Asturias.