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Después de un largo parón, y un periodo de muy poca bici, hay que volver poco a poco a la actividad. Ahora dispondré de mucho menos tiempo para la bici, pero mi objetivo será seguir disfrutando, aunque las rutas sean mucho menos duras que las de antes.
Este miércoles hice una ruta por la zona de Cudillero y Valdés en compañía de Javi, con las subidas a Mones y La Cerezal incluidas, para un total de 63 kms y 1600m de desnivel.


Salimos de San Martín de Luiña a las 11 de la mañana, con algo de retraso, bueno, el habitual, jaja, y nos dirigimos por la antigua nacional de la costa hacia Cadavedo.
Este tramo de general es bastante monótono y sin muchas vistas, y también es bastante pestoso, con constantes subidas y bajadas, que aunque no sean duras, van castigando las piernas.





Así que aprovechamos para posturear un poco, y entre eso y que vamos charlando, los kilómetros van pasando.





Pese a ir pegados a la costa, la carretera va empozada y solo nos permite ver el mar en momentos puntuales, además por momentos se nos mete la niebla y el orbayo con un fuerte viento frontal.




Al llegar a Cadavedo nos desviamos por una pequeña y ligera subida que nos llevara hasta Trevías por una carretera en perfecto estado y con vistas bonitas del valle.





De Trevías nos desviamos hacia Brieves donde nos desviaremos hacia la subida a Mones, subida larga pero muy tendida y dividida en dos partes.


En la primera parte de la subida cruzamos por unas praderías que lucen magníficas tras las abundantes lluvias de los últimos días.



En la segunda parte de la subida, el valle se cierra y la pendiente aumenta ligeramente, con un par de herraduras para ganar altura.




Coronamos Mones y podemos contemplar el valle del río Llantero.



Bajamos 3-4 kms y llegamos a Arcallana, donde nos desviamos rumbo a La Cerezal.



Tras un kilómetro de bajada, llegamos al puente que marca el inicio de la subida. Desde el primer metro es muy dura, con rampas constantes por encima del doble dígito. Además el suelo está mojado y muy sucio, por lo que no es recomendable ponerse de pie.






Comienzo bien, pero poco a poco voy perdiendo ritmo, y tras unos 3kms de ascensión voy totalmente parado. Estoy notando la inactividad y el catarro, y pese a no ir muy ahogado y poder hablar, me duelen las piernas una barbaridad, como si estuviera subiendo el Angliru, jajaja, y la velocidad va bajando alarmantemente hasta los 5kms/h



Llegamos a Lendepeña y veo que llevo la rueda trasera pinchada y que además la cubierta esta gastada. Reparamos el pinchazo y seguimos poco a poco.
La lluvia que nos había acompañado en la subida cesa, y nos permite disfrutar de las vistas de la zona alta.











Enlazamos La Cerezal con las Peñas del Viento, y justo al llegar al cruce de la vertiente de Rondiella, veo que he pinchado de nuevo. Como solo quedaba bajar al coche, decidimos que vaya Javi a buscar el coche y que le espere arriba.





Y disfrutando de las vistas y de una temperatura y viento de lo más "agradable", jaja, doy por finiquitada la ruta con un rendimiento deportivo lamentable, pero un magnífico día de cicloturismo.

Como siempre un placer compartir pedaladas con Javi.
Todos los años hay alguna ruta en la que se tuerce todo y hay que tirar de épica, jajaja, y ayer fue ese día, con una ruta en la que nos habíamos planteado llegar a los 4000m de desnivel, cifra que no alcanzamos por poco pese a que el día se fue torciendo poco a poco.
Al final 197 kms y 3650m de desnivel, con las subidas a Loro, La Castañal, Mones, Ambasvías, Aristébano, Forcayao y Piedratecha.


Salimos a las 8:20 de Agones, con una temperatura bastante fresca rumbo a la primera subida del día. La grupeta la formamos, David, David, Eduardo, Javi, Pablo y yo.
La subida a Loro es suave, ideal para calentar, sin grandes rampas y con pendientes entre el 5-8%. La carretera es muy tranquila y sin mayor problema coronamos, aunque las nubes y la bruma nos impiden disfrutar de las magníficas vistas que se intuyen.


Bajada rápida hasta la carretera que sube a Mallecina, y al poco nos desviamos hacia la segunda ascensión del día, la subida a La Castañal. Los primeros kms son al 9-10%, pero con las fuerzas intactas se pasan bien.



Tras pasar unos 3,5kms de ascensión llegamos a la zona mas dura de la subida, con varias rampas por encima del doble dígito y en las que las vistas son preciosas.
En este puerto empiezan también las dificultades del día, el cuentakilómetros, que llevaba un tiempo dando guerra, me deja de funcionar, uniéndose así al chirrido que me hacía el pedal izquierdo cada vez que me ponía de pie y que tanto alegraba a los compañeros de ruta, jajaja.



David coronando la zona más dura de La Castañal, con medio km a más del 14% de media.


Tras unos kms de cresteo, comenzamos la bajada, primero con un km en obras que nos obliga a ir por sterrato, jajaja. Después el descenso es bastante pestoso, con repechos cada poco que rompen el ritmo.


Tras finalizar el descenso, llegamos a Artedo, allí nos despedimos de Eduardo que tiene que marcharse, un placer como siempre, y seguimos rumbo a Luiña por la general, con las Peñas del Viento al fondo.


Café rápido en Luiña, 5 minutos, ya que las paradas tenían que ser lo más cortas posibles y cogemos la carretera Luiña-Brieves, una de las más bonitas que hay en Asturias, tranquila, y en un entorno precioso.




Tras pasar Arcallana, comenzamos una nueva ascensión, Mones, 3-4kms al 5% aprox. Tras coronar se abre ante nosotros un valle precioso.



Descendemos rápidamente hacia Brieves donde David nos deja, tiene mucho cansancio acumulado de los días anteriores y está sufriendo demasiado, en cicloturismo, una retirada a tiempo siempre es una victoria. Un placer rodar contigo y a ver cuando repetimos.
En Brieves nos desviamos hacia el alto de Ambasvías, 12kms al 3%. Los primeros kms son los más duros y bonitos, en pleno monumento natural de las hoces del río Esva, pero la tupida vegetación hace que las fotos no reflejan la belleza del paraje.


Esta carretera debería de ser muy tranquila, pero en un pueblo algo más arriba se celebra una feria y sufrimos un tráfico intenso hasta llegar a un desvío



Tras cambiar de carretera entramos en un kms muy cómodos y vemos la cima al fondo.


A partir de aquí la subida se hace muy monótona ya que la vegetación tapa las vistas y solo tenemos ladera a la izquierda, arboles a la derecha y carretera al frente.



Las charlas amenizan la subida y al fin coronamos. Desde la cima las vistas son magníficas pese a lo feo que está el día.




Bajamos hasta Luarca a donde llegamos a las 14, vamos cumpliendo el horario previsto a rajatabla. Teníamos previsto media hora de parada que se alarga ya que David "desaparece" ya que ha ido a comprar un chubasquero y comida al super.


Casi a las 15 salimos de Luarca, con los estómagos llenos, dispuestos a afrontar una nueva ascensión, Aristébano, 15kms al 3%. Nuestra idea a partir de aquí era enlazar las subidas a Aristébano, Forcayao, Piedratecha y La Casa del Puerto como hicieron en la Vuelta a los Valles Mineros del 93, en la primera gran pájara de Miguel Indurain.


Al igual que en Ambasvías, los primeros kms son los más duros, aunque tampoco son gran cosa, 5-6% de medía, aún así se hacen duros en plena digestión.


Las vistas en los primeros kms son bonitas, preciosos valles y el mar a nuestra espalda.



Luego nos esperan 12kms al 2-3% terriblemente monótonos, con las vistas tapadas por la niebla y las nubes. Por momentos nos llueve, aunque poca cosa y tras unos kms que se hicieron bastante largos, por fin divisamos la cima.


Foto de rigor y para abajo.


Según comenzamos el descenso, las cuatro gotas que nos caían se convierten en un chaparrón que nos acompañará durante el descenso y el repecho previo que hay para llegar a Navelgas, donde comenzaremos la ascensión a Forcayao, también bajo un fuerte aguacero. Llueve tanto que hasta desaparece ese armónico ñic-ñic del pedal, jajaja.
Este puerto son 5kms al 5%, muy rectilíneo y con una carretera muy ancha, de nuevo un puerto muy monótono pero las sensaciones todavía son buenas.



Llegando a la  cima deja de llover, pero hace bastante frío, así que hacemos una rápida foto de grupo por turnos y para abajo.



Al cambiar de valle ya no nos llueve nada e incluso la carretera está empezando a secarse. Finalizamos la bajada y nos desviamos hacia el alto de Piedratecha. Justo al comienzo, David para un momento en un bar y cuando reanudamos la marcha las piernas está frías y duelen un montón, se nota que ya llevamos más de 3000m de desnivel acumulado.


Piedratecha es una subida cómoda, que alterna kms con algo de dureza con otros muy cómodos, aunque también es bastante monótono. En general todos estos puertos me defraudaron bastante, aunque puede ser debido al día tan malo que nos hizo en el que no pudimos disfrutar casi nada de las vistas.



Llegando a la cima nos comienza a caer un aguacero bastante potente y la temperatura desciende bastante, estamos a unos 8º, por lo que decidimos no hacer la subida final a La Casa del Puerto ya que en la cima está metida la niebla y ya vamos completamente calados.


Foto rapidísima en la cima y a bajar rápidamente hacia Tineo.


Nos quedan 40kms de terreno "cómodo", pero hace mucho frío y además estamos empapados así que se van a hacer duros.
Llegando al Crucero vemos que David está parado porque ha pinchado y comprobamos que tiene la cubierta trasera entera en los alambres, esos son detalles que hay que cuidar más, sobre todo a la hora de afrontar una ruta de estas características. Decidimos que se quede allí en un bar, que ya iré más tarde a buscarle en coche, y proseguimos la ruta hacia La Espina.
La bajada de La Espina es agónica por el frío, comienzan a darnos calambres en las manos y las piernas sufren por la temperatura tan baja que hace.
Llegamos a Salas, finalizamos la bajada y volvemos a pedalear y entrar un poco en calor, pero llegando a Cornellana empieza a llover de nuevo. Allí Javi comenta que podemos ir a Pravia por la carretera vieja, con mucho menos tráfico pero con bastantes repechos, pero al final decidimos ir por la general, mucho más cómoda, pero también mucho más peligrosa debido al tráfico, pero en ese momento solo pensaba en llegar al coche lo antes posible.
Camino a Pravia nos llueve con todas las ganas, en ese momento solo pienso en llegar a casa, ducharme y tomarme un colacao caliente, pero al pensar que todavía tengo que ir hasta Tineo me vengo abajo y sufro como un perro. Además, al ir sin cuentakilómetros ni siquiera puedo ir descontando kms, solo miro la rueda de Javi y Pablo y nada más. Por cierto, increíbles Javi y Pablo, que yendo sin cadena en ningún momento pusieron ninguna traba a esperarme y bajaban el ritmo cada vez que me descolgaba, sois unos cracks!!!
Por fin llegamos a Agones, los calcetines me pesan un kg por lo menos, jajaja, la agonía se acaba, sonrisa en la boca, ha sido un rutón y empezamos a rumiar la próxima ruta, si es que no tenemos remedio, jajaja.

Contentísimo por hacer una ruta así a estas alturas del año, aunque un poco triste porque la lluvia nos chafó ese 4000 que sabía que tenía en las piernas. Lo mejor de la ruta, como siempre, la compañía.