Crónica de la ruta de ayer, con las subidas a La Cerezal y al Mirador de Monteagudo, 72kms y 1500m de desnivel. Formamos la grupeta, Hugo, Javi, Luis y yo.


Quedamos en Muros del Nalón y al llegar me encuentro esta escena, así que me planteo volver a casa directamente, jajaja.


Salimos de Muros y bajamos hasta la Playa del Aguilar, en esta época está vacía, y así es muy bonita.


Pero toca volver a subir hasta la general, con un repecho de algo más de un km bastante duro. Las piernas están frías y se hace bastante duro.


Para evitar la general, bajamos a Cudillero y tenemos otro duro repecho para volver a la general, por la que hacemos sólo un km y nos desviamos a la antigua general, por la que nos desviamos hasta San Martín de Luiña, donde paramos a comer algo. 
Después seguimos dirección a La Cerezal, remontando unos kms por un valle precioso.





Al fondo ya vemos el collado en el que debemos desviarnos para ir a La Cerezal.


La carretera, llena de hojas, y sin tráfico, es una pasada para rodar.



Último repecho para llegar Arcallana y desviarnos hacia el coco del día.



Comenzamos a subir La Cerezal, la subida es muy constante, entre el 10-11%, con largas rectas que se hacen duras.



Pero las vistas son realmente bonitas. Pese a estar en el centro de Asturias y al lado de la costa, la sensación de soledad es continua.


Tras 2 kms la carretera se inclina aun más y hay un par de rectas duras de verdad.


Y llegamos al primer collado, con un rampón para coronarlo, y un descansillo tras él.


Il Capitano postureando.


Y ya vemos la cima al fondo, pero aun quedan rampas duras...


...como esta, que llega al 19%.


Las vistas desde arriba son increibles, y hacen más amena la subida.


Y llegamos a la cima. La Cerezal es muy bonito y bastante duro, con múltiples posibilidades de enlazado.


Foto de grupo, cada loco con su tema, jajaja.


Desde la cima las vistas del centro de Asturias son preciosas.


La subida enlaza perfectamente con Peñas del Viento, a través del "Circo de Litor pixueto".


Bajamos por la otra vertiente de La Cerezal, que tiene unas rampas bestiales, aunque para bestias los cazadores que nos cruzamos. Disparando desde la cuneta, con un par, valientes h...
Olvidemos a esos desgraciados y sigamos con la ruta. Llegamos a Malleza y desde allí bajamos a Pravia, por un terreno bastante bonito.


Y en Pravia nos desviamos hacia Muros por la subida de La Fayona, muy tendida, solitaria, y muy bonita, una zona muy guapa para rodar.




Y con las típicas escaramuzas de fin de ruta, con una actitud totalmente alejada del cicloturismo, jajaja.
Hugo corona...


...y llega el crack, que ha pagado la exhibición de La Cerezal, jajaja.


En la cima de La Fayona, vemos una carretera que va a un mirador, así que Javi y yo vamos a investigar. Un km y algo, con un par de rampas interesantes para finalizar la ruta.


Ruta muy bonita, por una zona que no conocía y que merece la pena visitar, perfecta para rodar.
Un placer compartir ruta con vosotros, muchas risas, la próxima ruta a por la Troñadiella con el cholo, jajaja.
Bueno, pues otra vez dando la brasa con Vega Bobies. Hoy tocó la penúltima visita del año en compañía de Pablo y David.

Salimos de Oviedo a media mañana, con bastante frío, y para rodar un poco antes de ir a Vega Bobies, vamos hasta Mieres por el clásico enlazado San Esteban de las Cruces - Padrún.
Vamos tranquilos, y las piernas hoy no me van muy allá, creo que tocará sufrir mucho en Vega Bobies.
Tras llegar a Mieres, volvemos a Morcín por la general, en un terreno muy cómodo, y paramos en Santa Eulalia a tomar un cafetín para entrar en calor ante lo que nos viene encima.

Comenzamos a subir y ya vemos la cima, esta despejado y probablemente estará seca toda la subida.


Subimos tranquilos y los kms van pasando entre charlas y risas. Aquí estos dos cracks, que van sin cadena y hoy dieron una exhibición.


Llegamos la zona final, el famoso km y medio al 15% de media, y las sensaciones son buenas al principio, pero los 500m posteriores a la última curva me matan, y cada vez voy más despacio.
Mientras David sube haciendo series, y Pablo detrás mio comentando la jugada. No doy crédito, jajaja.
Con muchísimo sufrimiento corono y ya solo queda una. Hoy ha sido el día que más he sufrido en la ascensión, pero sufriendo sabe mejor, jajaja.


Disfrutamos de las preciosas vistas y para abajo con mucho cuidado.



Para abajo con mucho cuidado porque ya lo dice la pintada...



Y volvemos a casa por El Condado, con un dolor de piernas considerable en las piernas.

Ya solo queda una, menos mal, jajaja
El martes pasado tocaba visitar de nuevo el Jitu de Escarandi, esa bellísima y durísima subida situada en plenos Picos de Europa, en compañía de Chus.
El día fue de lo más accidentado, el plan inicial era llegar a Arenas de Cabrales a media mañana para subir el Jitu por la mañana, y después de comer hacer un par de subidas más por la zona, pero nada más salir hacia Arenas, por asuntos de trabajo, tuvimos que dar la vuelta y retrasar la salida un par de horas, así que ya solo íbamos a subir el Jitu.
Llegamos a Arenas, y al ponernos a montar las bicis, Chus se da cuenta de que se ha dejado la tuerca del cierre rápido de la rueda en su coche, así que tenemos que buscar una ferretería, para arreglar momentáneamente la situación con una tuerca y una arandela, siendo la atracción de los jubilados del lugar.
Así que con muy poco tiempo para subir, tomamos rumbo a Poncebos para hacer los 6 kms de falso llano que hay hasta el comienzo de la subida.


Los primeros kms transcurren por una garganta preciosa con el Cares a nuestro lado.



Los picos nevados comienzan a asomar al fondo.


Y tras llegar a Poncebos nos desviamos hacia Sotres, a través de otra garganta y con rampas que ya superan el 10%.



La carretera serpentea al lado de la montaña mientras va ganando altura. Casi toda la ascensión es así.


En el segundo km se atraviesan tres túneles preciosos.


Y tras algo más de 3 kms llegamos a una zona de revueltas para cambiar de ladera.



Aprovechamos para disfrutar de las vistas de lo que hemos dejado atrás.


Última revuelta...


...y llegamos al rampón que cierra los 4 primeros kms, en medio de un paisaje espectacular.


La pendiente baja bastante y nuestras piernas lo agradecen. El paisaje es cada vez más bonito y pasamos al lado de un conjunto etnográfico de interés.



Y otra vez a remontar una garganta, esta vez a media ladera, con unos paisajes que quitan el aliento.




La combinación de roca y bosques otoñales es realmente preciosa.







Y tras varios kms realmente bellos, llegamos a Sotres, con un rampón que llega al 17% para subir hasta el pueblo.


Hay que apretar, pero sin mayor dificultad llegamos a Sotres.




Y con algo de nervios nos dirigimos al tramo que nos lleva al collado de la Caballar, 1km al 14,5% con rampas del 21%.
Cuando subí en febrero, el asfalto estaba bastante mal, con baches, pero se pasaba bien. Para nuestra sorpresa nos encontramos la carretera recién arreglada, la semana pasada le habían echado una capa de brea y luego la habían cubierto con gravilla, pero no la había compactado esperando a que se fuese compactando con el paso de los coches, algo muy clásico en las zonas de montaña de León.


El problema fue que al estar sin compactar, en realidad no era una carretera, si no una pista de gravilla, donde la rueda se hundía un dedo y hacía muy difícil subir e incluso mantener el equilibrio.


Así que tras medio km más o menos decidimos dejarlo para mejor ocasión  cuando la carretera ya estuviera compactada.


Foto de grupo donde nos quedamos, al final las adversidades pudieron con nosotros, pero que bien lo pasamos, jajaja.


Habrá que volver en verano...

PD: Chus, como siempre un placer rodar contigo.