Hoy por la mañana, tocaba visitar La Cruz de Linares, que hacía ya más de un año que no iba por alli pese a estar cerca de casa. La ruta fue poca cosa, 58kms y 1100 de desnivel, pero siempre es bonito visitar un puerto tan bonito como éste.


Terreno cómodo hasta San Andrés, donde comienza la subida. Las primeras rampas son muy duras, llegan al 17%, pero tras el primer kilométro y medio, abandonamos el bosque, la pendiente da algún respiro y podemos ver el valle del Trubia al fondo. Impresiona la altura que se gana en un momento.


 En los primeros kilómetros la carretera es una alfombra, con un asfalto casi perfecto.


Tras cuatro kilómetros de subida llegamos a Castañedo del Monte y al punto álgido de la ascensión, la rampa de hormigón al 17% que hay que superar para salir del pueblo.


Tras esa rampa, la pendiente desciende y se alternan zonas al 8-10% con otras de descanso. El asfalto empeora bastante, la carretera se estrecha y cada poco encontramos baches, que subiendo se pasan sin mayor dificultad, pero para bajar por aquí hay que ir con mucho cuidado.




Al llegar a Linares se mete la niebla y me impide disfrutar de las espectaculares vistas de la cima, pero esta subida es bonita siempre, por sus rampas y su trazado.


El pasado jueves nos acercamos a Cantabria a hacer una ruta y conocer la media montaña de la zona occidental, con las subidas a el Soplao y el Collado de Ozalba, para un total de 100kms y unos 2000m de desnivel.
La grupeta la formabamos Hugo, Estrada y un servidor. 


Salimos de Unquera a media mañana, con la lluvia amenazando. A ritmo tranquilo vamos rodando cerca de la costa y pasamos por bellas localidades como San Vicente de la Barquera y Comillas, pero al fondo ya vemos las montañas y nuestros objetivos del día.


La primera ascensión del día es la subida a El Soplao, por la nueva vertiente que han hecho tras asfaltar una pista forestal. La subida es un 2ª durillo, y alterna zonas suaves y de descanso con rampas por encima del 10%.
La primera zona es la más tendida y se va por una carretera ancha rodeada de arboles.


Tras el primer desvio, llega la zona más dura de la subida, con dos kilómetros duros con rampas por encima del 10% cada poco.


Ganamos altura rapidamente y se nota ya que las vistas son impresionantes, pudiendo ver la costa y Comillas.







Tras superar esa segunda parte, llegamso a la zona nueva de la ascensión, dos kilómetros de herraduras por una ladera, muy escénicos ya que seguimos teniendo el mar al fondo.




Llegamos al collado y cambiamos de ladera. Al fondo divisamos el Cuera y la Peñamellera.


Desde el collado quedan un par de kilómetros de toboganes sin mayor dificultad y llegamos ya a la cueva del Soplao.


El valle del Nansa queda a nuestros pies, por allí seguirá nuestra ruta.


El Soplao es una antigua explotación minera, y varios monumentos lo testifican.





Así que en uno de los monumentos a los mineros nos hacemos la foto de grupo.... buscando el vinculo... jojojo.


Bajada rápida a Puentenansa, donde avituallamos como campeones, y atacamos la subida al Collado de Ozalba. ya había subido la otra vertiente, pero a esta le tenía ganas. Corta, pero con rampas duras y en un entorno espectacular.




Y si el valle por el que subimos es bonito, el valle por el que bajamos no le queda a la zaga.


Una vez descendido el Collado de Ozalba, decidimos bajar ya a Unquera. El primer tramo de la carretera discurre por una garganta con rincones preciosos como el que se ve en la foto.


Y llegamos a Unquera, tras pasar algun repecho bastante perruñero y con los típicos ataques a traición en los últimos kilómetros de ruta, jajaja.
La ruta, pese a no tener grandes números, recorrió lugares preciosos. Siempre es un placer conocer sitios nuevos, y como no, con la mejor compañía.
Tras el Angliru y el Gamoniteiro, probablemente el Cuitu Negru sea la tercera ascensión más dura de Asturias. Tras visitarla el día que llegó allí la Vuelta a España, ahora tocaba ir a subirla, para afrontar después la subida a Cotobello, para un total de 147kms y 2800m de desnivel.
De nuevo la ruta fue con la compañía de Gilberto, en nuestras ya habituales xatadas veraniegas, jaja.


Salimos de Campomanes algo antes de las 9 de la mañana, y la temperatura ya es buena, al igual que lleva ocurriendo todo el mes.
Los primeros kms de valle sirven para calentar un poco antes de afrontar la subida a Pajares. La subida alterna zonas duras por encima del 10% con descansillos bastante largos, así que aun ritmo tranquilo, guardando fuerzas para el tramo final, los kms van pasando poco a poco y llegamos al descanso que hay a mitad de la subida.


Al llegar a Flor de Acebos ya vemos el Cuitu al fondo. Se ve realmente lejos, jaja.


La segunda parte de la ascensión a Pajares es la más dura, las rampas son más duras y los descansos son más cortos. Además está el añadido del tráfico, ya había subido Pajares tres veces, pero ninguna vez tuve que sufrir tanto tráfico como este sábado, se nota mucho la crisis y que la gente no quiere pagar el peaje del Huerna. 
Es una pena, porque Pajares es un puerto muy bonito, pero así se hace muy incómodo y sobretodo muy peligroso para subir. Así que no hago ninguna foto hasta la cumbre, donde ya si podemos disfrutar de las Ubiñas con calma.



Nos desviamos hacia Brañillín, poco más de un km con alguna rampa al 10%, pero que se pasa sin mayor problema. Las vistas que hay de las Ubiñas son preciosas.



Ya llegamos a la estación de Valgrande, y soy un manojo de nervios ante las rampas que se ven delante. ¿Tendremos fuerzas? tendremos... mentalidad?... jajaja.
La subida empieza fuerte, rampas del 15%, pero al poco ya nos encontramos con la primera rampa brutal, al 24%. Soprendentemente la paso "bien", o todo lo bien que se puede pasar una rampa así, y gano mucha confianza para lo que queda de subida. Intento ir muy despacio para no atufarme demasiado, así que el cuenta oscila entre los 5-6kms/h.
La subida alterna rampas bestiales por encima del 20% con zonas más "cómodas" al 10% que dan algo de vidilla.



Ganamos altura a una velocidad bestial, y aunque la cima aun se ve muy arriba, ya se ve más cerca.


Tras pasar una zona más sostenida y un descansillo de unos 200m, hay que afrontar la rampa final, que tiene 100m en los que hay que apretar de verdad para pasarlos. En la foto hay de todo menos postureo, jajaja.


La linea de meta de la última Vuelta marca el final de la subida.


Ahora toca disfrutar de las vistas y de la conquista de la carretera más alta de Asturias.



La subida al Cuitu Negru es una ascensión que si se vive en Asturias hay que hacer al menos una vez, pero con el aumento del tráfico de Pajares no es de las más recomendables. Si viene alguien de fuera le recomendaría otras 10 o 15 subidas antes que esta.
Otro tema es el estado de la carretera. Se asfaltó para la llegada de la Vuelta y la carretera ya está hecha un desastre, muy sucia y con varias zonas arrolladas, todavía se sube y baja bien, pero si no se cuida en 2 o 3 inviernos la carretera desaparecerá y el dinero invertido en el asfaltado se habrá ido a la basura.

Tras bajar con mucho cuidado el Cuitu, ya que tiene zonas en las que la pendiente es brutal y bajando la bici corre mucho solo con soltar el freno, nos dirigimos hacia Ujo, donde nos desviaremos hacia el valle de Aller, donde está el segundo objetivo del día. 
Al llegar a Corigos, nos desviamos hacia Cotobello, 10kms al 8% de media, con la pendiente muy constante entre el 7-9%.
La subida consta de grandes rectas entre arboles, sin vistas del valle, solo rectas y más rectas. El calor aprieta de lo lindo, es ya la una y media del mediodía, y la sudada es de impresión.


Las sensaciones durante los primeros kms no son malas, pero a falta de unos 3kms para la cima, el cansancio, el hambre y la deshidratación me empiezan a hacer mella y mi ritmo empieza a bajar alarmantemente. El último km, a más del 9% de media, se me hace eterno, pero con mucho sufrimiento llego al cartel de chigre que marca el final de la ascensión.


La subida se me hizo dura de verdad, mis piernas acusaron el esfuerzo del Cuitu, así que hacemos la foto de rigor en la cima, y para abajo en busca del reparador bocadillo.


Bajamos a Moreda, donde paramos a comer, y aprovechamos para ver la etapa del Tour y echar unas risas viendo a Purito lograr una plaza en el podium del Tour.
Una vez acabada la etapa, volvemos hacia Campomanes, donde teníamos pensado subir la Cubilla, pero las fuerzas ya escasean, (bueno, las mías, que Gilberto juega en otra liga), la niebla se ha metido en la montaña y además ya no nos daría tiempo a llegar arriba de día. Pero aún así decidimos seguir un rato hacia arriba hasta donde lleguemos...
Y no llegamos muy lejos, ya que el terreno de falso llano y repechos que hay desde Campomanes hasta el inicio de la Cubilla se me hace un infierno, no me quedaba un gramo de fuerzas, así que decidimos dar la vuelta, y con una subida pendiente a la Cubilla.
Pero pese a haber fallado en la última subida, la ruta ha sido tremenda, así que hay que celebrarla con unas cañas en Pola.


Como siempre un placer compartir pedaladas con Gilberto, la próxima va a ser muy grande...