Este sábado llega la Vuelta a España al Angliru, así que este lunes vi la ocasión perfecta para rendirle pleitesía al rey de reyes. Vivir tan cerca es una suerte, pero también un inconveniente, hay que ir al menos una vez al año y es una subida extrema, en la que en su segunda parte es imposible disfrutar, solo sufrir y sufrir para alcanzar la cima, eso si, una vez arriba, es el cielo del cicloturista.
El perfil fue sencillo, etapa unipuerto, pero este es una de las pocas subidas que admite perfectamente una ruta así.


Tengo 20 kms hasta Riosa, los últimos 6 bastante pestosos, así que me los tomo con mucha calma guardando lo más posible.
Al llegar a La Vega tomo el desvío hacia el Angliru, el infierno me espera...
Los primeros kms hasta Viapará son relativamente sencillos, así que se puede regular y con paciencia van pasando los kms. Vale más no mirar mucho hacia arriba y ver lo que me espera, jajaja.


Sin mayor dificultad llegó a Viapará, un km llano, y en frente de mí ya aparecen las primeras rampas de la segunda parte de la ascensión. La carretera se pone al 15%, se acabaron las bromas.


Al final del primer km se encuentra la zona de Les Cabanes, 400m casi al 20% de media, que se me hacen muy duros, las sensaciones no son buenas. Además, hay muchos coches (me cruce como poco 50 entre la subida y la bajada, jajaja), ciclistas, ganado, la TPA está grabando un reportaje para el programa Caballos de Metal... Vamos, que me encuentro un tráfico intenso para lo que suele haber en el Angliru, y no puedo hacer todas las eses que me gustaría hacer, jajaja.


Tras pasar Les Cabanes llegan los 2 kms más suaves de la subida, uno al 11%, y otro al 12% de media, jajaja, y en los que hay que intentar regular todo lo que se pueda, si es posible.


Pongo una marcheta entre 5,5 y 6kms/h y poco a poco van pasando los kms, Llagos, Les picones y por fin llego a Cobayos, echo un vistazo rapido a las maravillosas vistas que tiene la subida....


...y a por la Cueña, 700m demoledores en los que la pendiente no baja del 16% y alcanza el 23%.


Intento subir con toda la calma que puedo, pero aquí regular es imposible. Las otras veces había subido la Cueña entera de pie, pero esta vez subí a ratos de pie y a ratos sentado, bastante mejor que las otras veces, pese a ir echando las tripas, jajaja, es lo que tiene el Angliru.
Los últimos 50m, al 23,5%, son demoledores, está vez conseguí levantar la cabeza y no debí de hacerlo porque la vista de lo que tienes delante es abrumadora.
Finalizo la Cueña y el corazón se me sale por la boca, la pendiente da un poco de tregua (esos descansillos al 16%, jaja) e intento recuperar algo hasta llegar al Aviru.
Nuevas rampas al 20% en el Aviru y justo allí me encuentro a unas vacas ocupando todo el ancho de la carretera, tengo que pararme, y tras apartarse las vacas, intento arrancar en una rampa del 18%, pero justo al arrancar me da un calambre en el biceps femoral derecho, me pongo de pie, pero tras cuatro pedaladas más tengo que parar. Me sorprende que me diera un calambre ya que no iba muy cargado de piernas, supongo que habré pagado el subir parte de la Cueña sentado forzando ese músculo demasiado.
Subo unos metros andando hasta la curva, que es llana, para poder arrancar y con algo de dolor, consigo coronar el Angliru.


La gente de Caballos de Metal rodando el reportaje.



Y para abajo, con mucha calma, que la bajada es peligrosísima, así que paro coda poco a disfrutar de las vistazas que se pueden ver en las fotos, con parte de mi dedo también, jajaja.





Y que mejor manera de acabar una ruta que incluye el puerto rey, que hacer los últimos kms por la senda verde, jajaja.



Pufff, como se sufre en el Angliru, pero la visita es obligada, y este sábado habrá que volver para ver in situ la más que probable exhibición del abuelo, pero eso es otra historia...
El occidente asturiano es una zona prácticamente desconocida para el ciclismo profesional, una zona llena de ascensiones increíbles, puertos largos, duros, largos y duros, de desgaste, con unas opciones de encadenado infinitas y sin un metro llano. Además de estar al lado de Lugo y la zona de Ancares.
El jueves pasado David y yo planeamos una ruta por esa zona, con una incursión en Lugo para seguir conociendo y disfrutando esa zona. 154kms y 3250m de desnivel con las subidas al Pozo de las Mujeres Muertas, Pedras Apañadas y El Palo.


Salimos de Cangas a las 9:30 y pronto cogemos el desvío hacia el valle del Coto. Tenemos que remontar unos cuantos kms de valle por un entorno espectacular.


Pasamos Monasterio del Coto y la carretera se inclina de golpe a más del 10%, comienza el puerto, a partir de aquí 4 kms muy duros, con rampas hasta del 15%, sostenidas y en una carretera ancha que acrecienta la sensación de ir parado.



Vemos ya la cima al fondo. esta vertiente del Pozo me recordó en parte a la vertiente de Ancares por Tejedo, pero algo más corto y menos duro.



Coronamos el Pozo, muy dura, aunque me la imaginaba algo más dura.


Tras un km casi llano llegamos a Valvaler.


Allí podemos ver el espectacular Valledor, con su vertiente del Pozo.


Bajamos hacia Ibias, y tras finalizar el descenso nos desviamos hacia Galicia. Unos kms de toboganes, con algún repecho duro hasta que nos acercamos al embalse  ya vemos la subida a Pedras Apañadas al fondo.


Cruzamos el embalse y comenzamos la subida, 14kms a casi el 7% de media nos esperan. Lo bueno es que pese a que tenemos un día totalmente soleado, el viento sopla fuerte y nos refresca, la temperatura es ideal para andar en bici.


Ganamos altura rápidamente, y las vistas sobre el embalse y el valle son magnificas.



El puerto no tiene grandes rampas, siempre constante entre el 6 y el 8%, así que con paciencia y un ritmo adecuado se sube con comodidad.



A los 4 kms de subida, nos encontramos una rotonda en la subida, lo último que esperábamos ver en una subida tan remota, jajaja.


Lo mejor del puerto es que se atraviesan muchas zonas y no se hace para anda monótono, variando las vistas cada poco.




Tras 12kms creíamos que estábamos llegando a la cima...


...pero quedaban un par de kms todavía, que tras pensar que estábamos arriba, y con el hambre ya apretando se me hicieron bastante largos.
Ahora si, por fin, vemos la cima.


Tras coronar el puerto, nos desviamos hacia las antenas, 500m con alguna rampa por encima del doble dígito.



Coronamos Pedras Apañadas, puertazo. Largo, constante, buenas vistas, zonas distintas...


Toca disfrutar de las vistas, que nos las merecemos tras el esfuerzo, jaja.


Panorámica hacia la provincia de Luego, con Fonsagrada al frente.


Y hacia Asturias vemos el Palo, la Bobia, el Valledor...


La zona final de la ascensión y al fondo los Ancares.


Tras 3 kms de descenso, llegamos al Acebo, donde hacemos una de nuestras míticas fotos de grupo, jaja.
Aprovecho para contarle a David la triste historia del Comandante Moreno, sucedida en El Acebo, que escucha con total atención, como todos los datos culturales que le dí en la ruta, jajaja.


Los Oscos, Taramundi, Burón...


En el cartel del Acebo nos encontramos tirado un envoltorio de un gel, ya hay que ser cerdo dejarlo allí tirado, no cuesta tanto meterlo en el maillot y tirarlo más tarde en una papelera, en fin...


Y tras el largo descenso del Acebo, llegamos a Grandas de Salime, donde nos espera el bocadillo, que atacamos ferozmente.


Con el estómago lleno y las fuerzas recargadas, seguimos con la ruta. Los primeros kms son cómodos ya que solo tenemos que bajar hasta la presa de Salime.


Al llegar a ella podemos ver los silos que se utilizaron durante la construcción de la presa, que en su día fue la más alta del país, con 134m de altura. Una obra de ingeniería puntera para la época, pero que tuvo un coste enorme en vidas de trabajadores, debido a las pésimas condiciones de trabajo que tuvieron.


Tras soltarle el rollo de la presa a David, jajaja, seguimos con la ruta. El larguísimo Palo es nuestro siguiente objetivo. Es muy tendido pero suma casi 1000m de desnivel.
Frente a nosotros vemos la carretera ascendiendo por la ladera.


Poco a poco ganamos altura y dejamos la presa atrás.


Los primeros 10 kms son los más duros, aunque muy tendidos, a una media del 5% y sin ninguna rampa de entidad.
Atravesamos un bosque que contrastará con lo pelado del puerto en su zona alta.


Nos acercamos a Berducedo y las vistas de los valles cercanos son impresionantes.



Tras pasar Berducedo, hay una zona de toboganes muy cómoda para rodar, y desde donde ya podemos ver la cima y su zeta final, en medio del característico paisaje pelado de este puerto, casi lunar, el Mont Ventoux asturiano.



Aquí David, sufriendo con los 3000m de desnivel que ya lleva en las piernas, otro nivel, jajaja


En la zona final, el viento que nos había refrescado todo el día aumenta de intensidad...


...y en la rampa final se convierte en un huracán que nos obliga a apretar de lo lindo para coronar, jajaja.


El tercero del día. Un puerto precioso, para disfrutar a tope, que no todo es dar chepazos, jajaja.


Ya solo nos quedaba bajar hasta Cangas, con un repecho inesperado por el medio que nos pareció el Tourmalet, jajaja.

Nunca me cansaré de rodar por el occidente. Como siempre, un placer compartir pedaladas con David, que aguanto estoicamente mis historias sobre la zona, jajaja.