El pasado jueves tocó hacer la primera ruta de 2000m de desnivel de este año. El plan era sencillo, acercarnos a la zona del alto Sella y hacer un doble sube-baja.
Panderrueda y Llomena son dos puertos diametralmente opuestos. El primero es largo, de pendientes suaves y mucho desgaste. El segundo es corto y explosivo, con muchas rampas por encima del 10%.
2000m de desnivel en tan sólo 75kms.



Salimos de Puente Vidosa, junto a la cascada de Aguasaliú, algo después de las 10 de la mañana. Al ser una zona de valle muy cerrada el frío es intenso.


Los primeros kilómetros son de falso llano, remontando el valle del Sella y el espectacular Desfiladero de los Beyos, y adentrandonos en el Parque Nacional de Picos de Europa.



Tras unos kilómetros la pendiente aumenta y se sitúa sobre el 6%, muy constante. 


Apenas habrá variaciones hasta llegar a Oseja de Sajambre. Esta es la zona más monótona de la subida, siempre metidos en el bosque y sin vistas.
Se pasa por Ribota de Sajambre, pueblo donde tiene sus raíces JJ Barea, jugador de la NBA.


Tras superar Oseja comeinza el espectáculo. Primero una zona excavada a media ladera realmente espectacular.





Después una zona de praderas y algo de bosque, en la que las pendientes son muy suaves, por lo que es un lujo pedalear.




Y llegamos al bosque. Ya rondamos los 1000m de altura, y se nota que ayer nevó y después heló. Está todo congelado y la sensación térmica en las zonas sombrías es terrible.




El bosque sin hojas luce menos que en otras estaciones, pero lo compensa ver los arboles cubiertos de escarcha.





Nos vamos acercando a la cima del Pontón y las vistas del valle desde aquí son preciosas. Ya estamos casi coronando. Entre charlas han pasado los kilómetros volando.



Coronamos el Pontón y descendemos unos 400m hasta el cruce de Panderrueda. Nos quedan unos 4kms hasta la cima.
Se nota que hemos cambiado a la vertiente sur. El paisaje es diferente y la temperatura es más agradable ya que el sol nos calienta.


Los árboles cubiertos de líquenes son un espectáculo.



Ya estamos casi en la cima, pero queda un kilómetro algo más duro en el que se nota el desnivel acumulado que llevamos.


Volvemos a cambiar hacia la vertiente norte y hay algo de hielo en la carretera en el último kilómetro. Debemos de extremar la precaución.


Y coronamos Panderrueda, con el premio de tener los Picos de Europa en todo su esplendor ante nosotros.




Comenzamos a bajar con muchísimo cuidado ya que hay zonas donde la carretera está fatal, muy húmeda o con algo de hielo. 
En las zonas sombrías hace un frío terrible y poco a poco nos vamos congelando. Tras tardar unos 40 minutos en hacer 15kms, paramos en el mirador que hay un poco más arriba de Oseja a calentarnos al sol. Casi no puedo ni bajarme de la bici, jaja.




Ahí estamos casi 15 minutos hasta que recuperamos temperatura, como los lagartos, jaja. Llegamos a Oseja y paramos a tomar el café y pincho de rigor.
Reanudamos el descenso, ya sin el frío anterior, y llegamos al desfiladero de nuevo, donde, sorpresa, pillo un pedrolo y pincho. No hay ruta sin el pinchazo de rigor, jaja.
Arreglado el pinchazo, llegamos de nuevo a Puente Vidosa y atacamos la Collada Llomena. Desde el principio las rampas superan el 10%.



Lo bueno es que alterna zonas realmente duras con descansos que permiten recuperar el aliento.


Hay zonas con pendientes sostenidas al 12-13%, y aquí, sorprendentemente, es donde mejor me encuentro a lo largo de todo el día.


Rampas muy duras hasta llegar a Viego, donde la pendiente se humaniza y queda en torno al 8-9%. El problema es que aquí el sol nos calienta de lo lindo y la sudada es de órdago.



El último kilómetro se hace largo, pero ver la cima ahí al lado motiva bastante y coronamos con 2000m justos de desnivel acumulado en la ruta.





Estos puertos son impresionantes, nunca se cansa uno de subirlos. Pero como siempre lo mejor de la ruta es la compañía, un placer compartir pedaladas con Javi e Isra.
La Mortera es una subida situada entre los concejos de Grado y Candamo. Sus casi 6kms y medio de ascensión se dividen en dos partes bien diferenciadas. Los primeros tres kilómetros son duros, con rampas que superan puntualmente el doble dígito y que hará que tengamos que esforzarnos para superarlas.
La segunda parte es mucho más cómoda, con pendientes moderadas, zonas casi llanas e incluso un par de descensos que nos permitirán disfrutar del maravilloso entorno en el que se sitúa la subida.
Carretera estrecha y sin apenas tráfico, rampas duras pero asequibles y paisajes y vistas preciosas, hacen de esta subida un pequeño paraíso para el cicloturista.


La subida comienza en pleno Grado, donde cogeremos la carretera AS-312 que nos dirige hacia La Mortera.


El comienzo de la subida es explosivo, con rampas que rozan, y superan puntualmente, el doble dígito.


Salimos de Grado y el paisaje cambia totalmente, llegando a una zona de praderas. Aunque la pendiente se mantiene en los mismos porcentajes cercanos al 10%.


Pronto se gana altura y hay buenas vistas de Grado y Peñaflor, con el Aramo al fondo.



Entramos en una zona más boscosa, donde seguimos con pendientes duras, pero en la que también encontraremos algún pequeño descanso.




Nos acercamos al pueblo de Picarosu y de nuevo se endurece la subida, con varias rampas al 10%.



Y aquí llegamos a un primer alto, donde finaliza la primera, y más dura, parte de la subida, tras casi 3kms de ascensión.


Ahora entramos en una zona de toboganes y falsos llanos que nos llevarán hasta el pueblo de Praua.



Un ligero descenso nos acercará hasta el pueblo, para encarar la última fase de la subida. Las vistas del valle del Nalón y Candamo son magníficas.




En el último kilómetro y medio la carretera vuelve a inclinarse, pero con pendientes más cómodas que al principio, rondando el 5-6% de pendiente, incluso algo menos.


En el pueblo de La Mortera finaliza la ascensión, tras 6,4kms de subida.