Después del parón de diciembre no hay manera de volver a coger la forma, y es que este temporal que hemos sufrido no ha dado oportunidad para salir a rodar algo y recuperar sensaciones, hasta este jueves, que mejoro el tiempo y por fin he podido salir a hacer dos rutas pequeñas, pero que he disfrutado mucho, y que ha continuación voy a resumir brevemente, que tampoco tienen mucha chicha, jajaja.

La ruta de ayer fue muy sencilla, completamente llana exceptuando la cómoda subida a La Campa, 62kms y unos 500m de desnivel.


Salgo de Oviedo con David y nos vamos juntando por el camino con Diego, Lago y Estrada.


Un verdadero placer volver a compartir pedaladas con Estrada después de tanto tiempo, y compartir las primeras (espero que sean muchas) con Diego.


Y tras coronar La Campa les abandono, ya que tenía que volver a casa, y vuelvo a Oviedo comodamente a rueda de una grupeta que me alcanzó a la altura de Pola de Siero. Como volver en autobus, jajaja.



La ruta de hoy fue algo más corta, pero más dura, 48kms y 800m de desnivel con las subidas a los Alfilorios y a Los Ferrerinos.


Salgo de nuevo de Oviedo con david dirección a Morcín para subir a Los Alfilorios, la subida no es muy larga, pero es bastante constante al 8-9% y se me hace bastante dura, aunque charlando me pasa volando la subida, pese a ir a un ritmo lastimoso, jajaja.


La subida nos deja bonitas vistas del Aramo parcialmente tapado por las nubes.


Llegamos a la presa, finalizando la subida, donde tenemos también bonitas vistas con el Naranco al fondo, y volvemos a bajar para tomar dirección Mieres.


Allí nos encontramos con Estrada, y como tengo que volver ya a casa, me acompañan por el camino aprovechando para chuparles rueda e ir cómodo, jajaja.


Para llegar a Oviedo decidimos ir por el Condado, subida corta y bastante bonita.


Y en el Condado tomamos rumbo a Picullanza y Los Ferrerinos, con alguna rampa suelta de hasta el 17%, que me recuerda que todavía falta mucho.


Y ya en San Esteban nos despedimos, ellos siguen la ruta, y yo tengo que volver a casa, mañana más y mejor...

Hoy vamos a recordar a un ciclista de la época de Indurain. Antes de llegar a profesional logro un Diploma Olimpico en los J.J.O.O. de Seul. 
De fuerte carácter y muy querido por la afición (no tanto por sus compañeros de profesión), este fabuloso sprinter paso por varios equipos durante su andadura profesional casi a equipo por año. Algunos equipos tan destacados como el Carrera, Polti o el Lotto. Ganador de 9 etapas en el Tour, 7 en la Vuelta y 1 en el Giro. 


Corrió 15 grandes rondas siendo lo más destacado (victorias a parte) sus caídas, abandonos y su pundonor para hacerse con 5 maillots por puntos, 3 de ellos en la ronda Gala.
Su rivalidad con Cipollini fue mítica. El sprinter italiano llego a comentar que cuando oía una caída detrás suyo en una volata no le hacía falta girar la cabeza para ver quien se había caído. 
Su caída más importante fue la de la última etapa del Tour de Francia de 1991, cuando se fue solo contra las vallas, rompiéndose la clavícula. Tuvo que cruzar la linea de meta andando, ya que era el portador del maillot verde y debía de finalizar la etapa para obtener la victoria final.



Fue un pionero en un país del que a penas conocemos algún ajedrecista, se decía que eran las piernas más musculadas del pelotón profesional, efectivamente hablamos del uzbeco Djamolidine Abdoujaparov, no lo voy a volver a escribir que tiene tela.

Sus mas de 60 victorias como profesional vienen dadas en su mayoría por su tremenda potencia que atajaba su poco sutil estilo y técnica.
Con la edad perdió algo de velocidad y se dedicó a cazar etapas a través de escapadas en grupos pequeños o atacando a pocos kms de meta, como han hecho otros muchos sprinters en su carrera.
Tras varios escándalos relacionados con el dopaje, terminó retirándose tras un positivo en 1997.

Por El Obstinado Aguador
The greatest show on earth es un magnífico documental sobre el Giro de Italia de 1974, en el que podemos disfrutar del ciclismo de aquella época, un ciclismo que se parece ya en muy pocas cosas al actual.

Este documental es la típica producción de la época (hay varios documentales más del estilo, como A sunday in hell), ciclismo boogie boogie, grandes paisajes y épica a partes iguales, en el que podemos ver enfrentados al gran coco de aquellos tiempos, Eddy Merckx, ganador de las dos ediciones anteriores de la carrera transalpina, y José Manuel Fuente, el grandísimo escalador ovetense, reciente ganador de la Vuelta a España de aquel año, arrasando en la etapa que finalizaba en el Naranco.


También podemos disfrutar en el documental de un ya veterano Felice Gimondi, vistiendo el maillot arcoiris, y a un jovencísimo Baronchelli, neoprofesional aquel año, gran revelación de la carrera al quedar 2º, aunque a la postre sería su mejor resultado en la corsa rosa.

Nunca el Tarangu estuvo tan cerca de derrotar al Canibal pese a su 5º puesto final, haciéndose con la maglia rosa en la 3ª etapa y no soltándola hasta su terrible pájara camino de San Remo, en la que no solo perdió el liderato, si no cualquier opción de repetir el podio que había logrado dos años antes.
Aun así, Fuente no era un ciclista como los actuales, pese a ser español, era el favorito de los tifossi, y atacó sin descanso en los Dolomitas, logrando dos victorias de etapa, incluida la que acababa en las terribles Tres Cimas de Lavaredo.

El documental tiene un encanto especial, se puede ver el cariño de los aficionados italianos hacia Fuente, sobre todo el día que pierde el liderato, los chirridos de las bicis y de los coches en los descensos, los equipos en los hoteles, los gregarios experimentando diferentes maneras de abrir botellas... todo ello aderezado por una banda sonora con la típica música setentera, que le da un aire especial.
Aunque por encima de todo hay dos momentos espectaculares en el video. El primero es el descenso del Monte Carpegna en la 9ª etapa, entre la niebla, con un aspecto fantasmal.
El segundo es la ascensión a las Tres Cimas de Lavaredo, con Fuente escapado entre los enfervorizados tifossi, con Merckx, Gimondi y Baronchelli a su caza. El show que montan los aficionados, con caídas, coches levantados en volandas, peleas, aficionados subiendo al lado de los corredores ¡en bici!... deja a los aficionados de hoy en espectadores de opera. No es descriptible con palabras, hay que verlo, y disfrutarlo....








De un tiempo a esta parte (desde 1996) las contrarreloj del Tour de Francia ya no son lo que eran. No es que quiera que hagan como en el año 1949, donde espetaron una crono de 92km y otra de OJO 137km, esta última con diferencias estratosféricas, pero si me gustaría que estas pruebas fueran algo más que una pantomima como creo que está ocurriendo últimamente. 
El Tour está enamorado de los prólogos cortos, lo que me parece muy bien siempre y cuando no sea por equipos, ya me diréis que diferencias hay en una crono por equipos de 20km.
A mediados del siglo XX no era raro ver un Tour con dos cronos de más de 80km, dando un bandazo durante varias ediciones y dejando el tema en una contrarreloj, pero siempre rondando los 70km.

Anquetil: Tour 1963

Merckx ganó sus Tours en ediciones con cronometradas más bajas, siempre fueron menos de 60km y pocas veces por encima de los 50km.

Merckx: Tour 1969

Esperpéntico fue una ronda francesa con cuatro pruebas de 8km en el mismo año y una larga de 54km. Mención especial tienen los años 1978 y 1979, entre CRE, CRI y prólogo suman unos 340km, 153km en la CRE, 59, 53 y 72km en CRI mas el prologo, terrible.
La edición del 79 fue diferente, pero llegaron a los 340 km, con cinco CRI y dos CRE. A partir de ahí, se estabiliza el sistema con el que vimos triunfar a Indurain, dos CRI con una de ellas rondando los 60km y la otra por encima de 45km habitualmente.
Pedro Delgado corre un tour con una crono de 87km, la de Futuroscope, en la edición de 1987, en la que finalmente quedaría segundo en la general tras el vencedor de esa CRI, el irlandés Stephen Roche.

Roche: Tour 1987

Desde el Tour en el que vence Bjarne Riis hasta ahora, a duras penas se ven cronos de mas de 50km y que decir de pensar en una de 80 o 90km. Tampoco ayuda la opinión de alguna estrella de la especialidad (Abraham Olano) que ahora dice que no dan espectáculo y son aburridas.

Olano: Tour 1997

En fin, que aunque los escaladores se quejen, los especialistas en la lucha contra el crono siempre miran hacia atrás con resignación.

Por El Obstinado Aguador
Tras el parón obligado del mes de diciembre, enero no está siendo el mejor mes para recuperar sensaciones.  El mal tiempo ha sido una constante durante estos últimos quince días, por lo que la forma sigue por ahí, perdida y sin dar señales de vida, jajaja.
La ruta de hoy fue corta, 63kms, pero por un terreno bastante pestoso. Oviedo - Peñaflor - Santa Cruz de Llanera- Escamplero - Oviedo para un total de 750m de desnivel, poca cosa, pero no tenía tiempo para más, ni fuerzas.


Salgo temprano de Oviedo, con muchísimo frío, hacia Peñaflor por la general antigua. Son 25kms muy cómodos, la mayoría picando hacia abajo que sirven para entrar en calor. De Trubia a Peñaflor voy la mayoría del tiempo al lado del Nalón, que tras las lluvias de estos últimos días baja con una crecida considerable.


En Peñaflor cambio de carretera y sigo dirección Santa Cruz de Llanera, 14kms de terreno ascendente, con algún descansillo, sin mayor dificultad. Lo único malo de este tramo es que la carretera es ancha, y las rectas kilométricas.


En esta segunda foto se puede ver el Gorfolí al fondo, con sus características antenas.


2kms antes de llegar a Santa Cruz, paso por un pueblo con un nombre realmente curioso, del que ya había puesto la foto una vez.


Y tras llegar a Santa Cruz, tomo rumbo al Escamplero por una carretera estrecha y llena de toboganes, muy bonita para rodar, y que deja grandes vistas de la Sierra del Pedroso.


Llegando al Escamplero, las vistas de la zona centro-occidental de Asturias son espectaculares, llegandose a ver hasta la zona de Bustellán y La Casa del Puerto


Y una vez en el Escamplero, vuelta a Oviedo por un terreno mil veces recorrido para hacer una media final de 22kms/h.
Las sensaciones fueron algo mejores que la semana pasada, pero sigo buscando la forma...
El primer participante Español del Tour de Francia está envuelto en misterio, pues ya hace de eso más de 100 años. 
El honor es para José María Javierre, natural de Jaca y que se aventuró en la ronda gala a la edad de 21 años en el año 1909. No hay mucho escrito sobre este ciclista, lo que si sabemos es que corrió otro tour más y que vivió en Francia, y por supuesto en España.


Tampoco podemos ignorar a otro pionero que para la mayoría era el primer español en el Tour (eso me contaba mi abuelo con orgullo patrio), Vicente Blanco  "el cojo", que corre el tour en el año 1910. De este ciclista vasco ya tenemos mas documentación (wikipedia). 


Solo participó en esa edición y en una sola etapa. Tiene su mérito, pues para salir en esa primera etapa hizo el viaje Bilbao-París en bicicleta. Ya sería una hazaña hacerlo ahora,  imagínense hacerlo hace un siglo. 
Ahora cuando salimos en bicicleta y pasamos por ciertos lugares con nuestros amigos, nos apresuramos a anticipar los baches que nos encontraremos en la ruta, no merece la pena ni contarlos, apenas serán dos o tres, pero imagínense a Vicente Blanco saliendo de Bilbao una nublada mañana de 1910 en dirección a Paris, sin apenas señalizaciones y con carreteras como las que les mostramos. Como para contar los baches...


Para finalizar, recordar un bonito 9 de Julio de 1929, cuando Salvador Cardona gana para España la primera etapa del Tour. La etapa finalizó en Luchon y este bravo valenciano terminaría 4º en la general ese mismo año. 


Hubo más pioneros y más victorias, pero eso es otra historia...


Por El Obstinado Aguador
Un aspecto de la condición humana que siempre me ha llamado poderosamente la atención, es el escaso afecto que tenemos por la vida, tanto ajena, como sorprendentemente propia.

Hay gente que se gana la vida con ello, pero otros los hacen por puro postureo, como es el caso de esa nueva tribu urbana que son los ciclistas urbanos.


Nada mejor que coger una bonita bici antigua, lijarla, repintarla, hacerla de piñón fijo, colocarle unas ruedas de perfil o incluso lenticulares para ganar más aerodinámica, jajaja, y salir a rodar por la calles de una ciudad con una bici sin frenos y sin casco.


Pues en esas estamos, cada vez hay más gente que se desplaza por la ciudad con unas bicis que no están hechas para andar por ella, ya no solo por ir sin frenos, si no que la imposibilidad de cambiar de desarrollo condiciona la movilidad en ciudades con algo de desnivel. Y además, es gente que se niega en redondo a usar el casco, ¿por qué?.
Pues porque se vende la bici como una tendencia, no como un medio de transporte o como un deporte, por lo que la seguridad es secundaria, como se ve claramente en el blog de El País I Love Bicis, sobre el que deberían de dejar claro que es de tendencias, no de bicis.
Este blog tiene dos entradas especialmente sangrantes, en las que, sin el más mínimo rubor, se dice que el casco no sirve de protección. Atención especial a los comentarios, donde se puede leer hasta que el casco estropea el peinado:


También publicaba El País este decálogo para ciclistas urbanos, en el que se desaconseja el uso del casco: "...no se debe confundir llevar casco con ir seguro. Porque protege la cabeza, pero no el resto del cuerpo. En ciudad, además, no es obligatorio."
Como solo protege la cabeza, y además me estropea el flequillo, prescindo del casco, razonamiento muy brillante.
Por mucho que lo intentemos, la selección natural siempre se abre camino, aprovechándose de la infinita estupidez humana.