Ayer se celebró la edición de la ya clásica Borrachera de subidas, organizada por Marce Montero de 39x28 altilmetrías. Como era mucha ruta para mi estado de forma a estas alturas del año, decidí hacer parte de la ruta, saliendo de Teverga y ascendiendo San Lorenzo, Somiedo y Ventana por Torrebarrio. En total 110kms y 2400m de desnivel.


Llego a Teverga con algo de adelanto, así que me da tiempo a tomarme un café tranquilamente antes de que llegue la grupeta, justo en ese momento aparece Pablo, que venía de San Emiliano por Ventana. Al rato decidimos salir en busca de la grupeta para calentar un poco, pero en menos de un km ya los cruzamos y vuelta a Teverga a tomar otro café, así da gusto, jajaja.
Y ahora si, comienza la ruta para mí, con San Lorenzo a balón parado, aunque los primeros kms son suaves y sirven de perfecto calentamiento para las piernas.


A 5,5kms de la cima se acaban las bromas, desde allí la media es del 11% e impresiona ver la carretera colgada en la montaña.


Ritmo tranquilo y a sufrir, este es un puerto que se adapta muy mal a mis características, así que me lo tomo con calma hasta arriba, pero las sensaciones son buenas, pese a ir el último, jajaja.


Coronamos, reagrupamiento, foto de rigor, comer algo, abrigarse y para abajo


Bajada rápida hasta La Riera y allí el grupo para a tomar algo, aprovecho ese momento para fugarme y que así no tengan que esperar por mí, así me puedo tomar el valle con calma, que todavía quedan muchos kms hasta la cima.


Remontar el valle de Somiedo es uno de los tramos más bonitos que se pueden hacer en bici. Tuneles, porticos de roca, presas... un deleite para los sentidos.



Llego a Pola y a la izquierda puedo ver parte de la subida a Valle del Lago.


En Pola comienza la subida al Puerto, los tres primeros kms son los más duros. Después la pendiente disminuye un poco y el valle se abre.


Tras una primera fase más rectilínea y algo monótona, los últimos kms son un deleite para los sentidos.






El sol calienta y las sensaciones son buenísimas, disfruto de este puerto como no había hecho nunca y me quitó la espina del pajarón que me pillé aquí la última vez que lo subí.



Foto de rigor y para abajo, no sin antes parar en el Puerto a coger agua y disfrutar de unas vistas preciosas.



Comemos en Piedrafita y salimos rumbo a San Emiliano, el viento da de cara, pero en grupeta se lleva muy bien. Una vez que salimos de la general, las Ubiñas aparecen ante nosotros.



Como la táctica de la fuga bidón me salió perfecta en Somiedo, aquí decido repetir, así que ataco al grupo antes de llegar a San Emiliano, pero en las grandes rectas de falso llano que hay al salir del pueblo, me como un aire de cara tremendo y solo pienso en lo bien que iría a rueda en la grupeta, jajaja.
Tras un descansillo, comienza el puerto en si, tendido y algo más protegidos del aire. Las Ubiñas al fondo hacen de esta subida un espectáculo visual.




Llegando a la cima, las vistas del valle que dejamos atrás son espectaculares.


Foto de grupo y para abajo, la ruta ya terminaba para mí, con unas sensaciones magníficas.


Ellos prosiguieron la ruta hacia la Cobertoria, para completar 4500m de desnivel en 190 kms. Muy grandes!!!


Aprovechando el magnífico día que ha hecho hoy, ha tocado hacer ruta, 90kms y unos 2000m de desnivel con las subidas a La Mozqueta, Carabanzo y El Cordal.


Salgo de casa dirección la cuenca del Nalón subiendo por San Esteban de Las Cruces, que en frío siempre se me hace muy dura, jaja. De ahí kms de terreno cómodo hasta llegar a Ciaño, aunque algo incómodos debido al tráfico y los semáforos.
Tras llegar al desvío de la Mozqueta, el tráfico desparece por completo y me meto en un valle cerrado, remontándolo poco a poco y pasando al lado de algún pozo minero.



Tras pasar La Nueva, comienza la zona dura de la ascensión, 6kms a más del 8% de media. Los primeros kms atraviesan una zona arbolada para abrirse a 3kms de la cima y dejarnos vistas bonitas.



Aquí se pueden ver los últimos kms de la ascensión.



Las vistas de la otra vertiente también son espectaculares, uno de mis puertos favoritos.



Bajada tranquila hasta Turón y de ahí rumbo a Santa Cruz de Mieres para afrontar la segunda dificultad del día, Carabanzo, la subida ninguneada por la Borrachera, jajaja. El comienzo es explosivo, constantemente por encima del 10% y con rampas del 15% cada poco.


Por suerte, la pendiente va bajando progresivamente hasta llegar al pueblo, la arboleda desaparece y disfrutamos de la visión del Gamoniteiro al fondo.



Bajada a Pola y a por el archiconocido Cordal, un clásico de las carreteras asturianas, y que por su vertiente sur tiene algún km realmente duro al final en un trazado precioso. Las sensaciones son muy buenas y disfruto mucho de la subida, con unas vistas espectaculares en el último km.



Y que decir de las vistas de la otra vertiente...



(modo serpal on) Una de las cosas que más he notado en el cambio de bici ha sido la comodidad ante carreteras bacheadas, y hoy bajando el Cordal, con una carretera muy botosa, he bajado realmente cómodo, notando una diferencia tremenda, jaja. (modo serpal off)

Una vez finalizada la bajada, solo quedaba volver a Oviedo por terreno fácil y con algún repecho al final. Muy contento porque las sensaciones han sido muy buenas.
Ayer nos desplazamos hasta Cangas del Narcea para hacer una ruta que se acercase a los 3000m de desnivel. El planteamiento inicial era hacer unos 120-130 kms con las subidas a Santa Ana, Peña Partida, El Palo, El Pozo de las Mujeres Muertas y Santo Arbás, pero la lluvia frustró nuestros planes y tuvimos que "recortar" la ruta, y terminamos haciendo casi esos 3000m de desnivel en 93kms.
A continuación la crónica de un día fantástico de cicloturismo, descubriendo parajes bellísimos y sin un metro llano.


Salimos poco antes de las 11 de Cangas para evitar el frío de primera hora de la mañana, y ya en pleno casco urbano nos desviamos hacia Santa Ana, unos 6kms al 6,5%, con alguna rampa al final, por una carretera sin apenas tráfico y con buenas vistas de Cangas.




Coronamos sin mayor problema y afrontamos el descenso con unas vistas preciosas del valle, aunque ya vemos la sierra del Palo tapada por la niebla.





Finalizamos el descenso y rodamos un terreno de toboganes para dirigirnos hacia la siguiente dificultad del día. Por el camino nos encontramos con este cartel: "Proibe tirar basura" jajaja.


Tras unos kms con el asfalto en mal estado, entramos en el concejo de Allande, el asfalto mejora y la carretera se inclina, con varios kms con la pendiente por encima del doble dígito. El pueblo de Comba marca el comienzo de la zona más dura de la ascensión.


Pasamos Comba y al fondo vemos Iboyo, desde ese pueblo quedan unos 300m hasta la cima de Peña Partida.


Las vistas del valle que dejamos atrás son simplemente espectaculares.


Y que decir de las vistas que disfrutamos en la cima.



Ahora tenemos unos kms de descenso y toboganes, con vistas magníficas, hasta llegar a Pola de Allande.


En Pola de Allande comenzamos la ascensión al Palo, pero tras 3 o 4 kms comienza a llover, y viendo que la cima está totalmente cubierta y además el viento viene de allí, la idea de afrontar 30kms de descenso con niebla y viento nos lleva a tomar la decisión de "acortar" la ruta. Así que bajamos hasta Pola para comer algo mientras un amable lugareño nos amenizaba la comida con unos chistes.
Tras el cambio de planes, Javi se encuentra en su salsa y se convierte en el jefe de ruta marcando el camino y metiéndonos por esas encerronas que tanto le gustan, jaja.
La primera ascensión que afrontamos es el alto de Chavadoira, unos 5kms al 7% que comienza en las mismas calles de Pola.


Aunque en seguida dejamos Pola abajo.



No me gusto este puerto, carretera muy ancha, mucho desmonte y muy monótono, la peor subida del día.


Coronamos, hacemos la típica foto de grupo sin ninguna seriedad, como es habitual, jajaja, y nos desviamos hacia el Monte Buño.


En este km y poco de ascensión podemos ver prácticamente entera la subida a Chavadoira.


Las vacas nos seguían tras mantener una amable conversación con ellas. Una ruta en la que no pase algo raro no es una ruta, jajaja.


Coronamos Monte Buño, y tenemos ante nosotros un descenso irregular en un entorno espectacular.



Por el camino encontramos el Carbayón de Valentín, de más de 500 años y con 10m de diámetro en su tronco.



Justo antes de llegar a Gera, pasamos por un tramo de carretera recien arreglado, en el que todas las señales están repetidas... y luego no hay dinero. Aquí un par de fotos como ejemplo, pero había 5 o 6 señales más repetidas.



Desde Gera nos dirigimos al Alto de la Llama, que por esta vertiente no es más que dos rampas enlazadas, pero vaya rampas, las dos al 11-12% constante y en las que hay que apretar. En la foto se ve la última rampa justo antes de coronar.


Tras coronar, las vistas vuelven a ser majestuosas, con el Puelo al fondo, que es nuestro próximo objetivo.



La subida al Puelo no tiene mayor dificultad y desde allí bajamos hasta Tebongo, donde afrontaremos la subida al Santuario del Acebo a través del alto de Biescas, es su vertiente más tendida, 14,6kms al 6,5%, pero los dos primeros kms son demoledores, con rampas cercanas al 20% bastante largas y sostenidas. 
La primera rampa la supero bastante bien, pero la segunda me da la puntilla, y las sensaciones que tan buenas habían sido durante todo el día, desaparecen de golpe y paso a arrastrarme por la carretera, menos mal que era la vertiente tendida, jajaja.



En solo dos kms dejamos Tebongo ahí abajo, y mis fuerzas también quedaron por allí, jajaja.


A partir de allí y hasta llegar al alto de Biescas, la subida es muy discontinua, con rampas duras, toboganes y de nuevo unas vistas magníficas.




Tras comer y beber, recupero un poco de fuerza y nos dirigimos hacia la Ermita de la Pilarina y Vegalapiedra, donde enlazaremos con la vertiente que se subía en la vuelta a Asturias.



Los últimos tres kms son bastante duros, al 8-9% constante, que el viento endurece aun más, pero las vistas de la cordillera ayudan a mitigar el sufrimiento.






Y coronamos, 2900m en tan solo 93kms, y eso que recortamos la ruta, jajaja.


Bajamos a Cangas por la terrorífica vertiente de Villarino de Limes, con un km al 16% de media. Cada curva de herradura era asomarse a un abismo.
En una de las múltiples paradas para que enfriasen las llantas, Pablo se decide a subir por unas de las herraduras con rampas al 18-20% como mínimo, el postureo manda, jajaja.




Por último agradecer a Javi y a Pablo la compañía y la paciencia que tuvieron para ir a mi "ritmo". Un placer, como siempre.